EL CLUB DE LOS FILÓSOFOS VIVOS

17 de junio de 2026 J.C. Sobrepere 1 minuto 128 visitas 5.0 (1)
Resumen: Los filósofos son animales nocturnos que medran en las sombras. En cuanto se da un poco de claridad o matas el problema filosófico, los matas.

Los filósofos vivos andan jodidos, la luz les perjudica como a los vampiros. Los filósofos son animales nocturnos que medran en las sombras. En cuanto se da un poco de claridad o matas el problema filosófico, los matas. Matas la discusión y por tanto arrebatas el comedero a los acólitos de las sombras y la oscuridad.

La ciencia en cambio goza de una pulcritud que provoca unos destellos que pueblan el horizonte del progreso. Su archienemiga es la falta de paciencia, la pereza intelectual se rinde ante la abrumadora superioridad numérica.

Yo como puto filósofo lastimosamente vivo, cabalgo por yermos territorios salpicados con los restos esqueléticos de otros filófosos, que abrieron sendas de esperanza antes de perecer, fruto de alguna celada en algún recodo refutatorio.

Aquí, en la historia del pensamiento humano yacen los grandes. Todos muertos interpelando con un último guiño a la guadaña caníbal de la reflexión existencial. La no existencia se adueña del corazón que alberga un ardor ya lejano de algún pensamiento desconocido.

En las trincheras vienen los numerosos enemigos, con sus obscenas formalizaciones que tratan de manifestar una higiene cristalina, una suerte de lejía apolínea, que promete acabar con todos los gérmenes librepensantes, cuadrando cualquier atisbo de circunferencia.

Con el pie remuevo la tierra señalando el lugar, aquí yacerá la filosofía, aquí yaceré, este es mi lugar, el mismo donde alguna vez perseguí la estela del carro alado.

Solo te daré un consejo. Haz oídos sordos a los cantos lisonjeros. Busca tu propia verdad, tu propio sentido. Pues ese es el único sentido que todos compartimos. El resultado final, no obstante, difiere del grado de armonía del sentir presente en cada uno.

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